sábado, 30 de agosto de 2008

Novela río


Quisiera no abrir la puerta, las variaciones del azul, los ojos de ella mientras el hombre blanco la cubre sin palabras, olvidando derramar su semilla en tierra. Él le pregunta su nombre, ella se lo dice al oído. Lo odia sin reparos, con una pureza inocente, con un rencor animal. No acepta la moneda. Escapa. Se fuga. Pare una hija, pare más. Todos la abandonan. Trabaja hasta el delirio. En el hospital donde ella murió nadie sabía su nombre. Sus huesos se desintegran en una tumba anónima. En el hospital donde murió él nadie oyó su última palabra. Sus huesos se pudren en una tumba espléndida.
Es curiosa la insistencia de las palabras. Anidan en cualquier cabeza.

lunes, 11 de agosto de 2008

Un poema de Néstor Barreto


(ilustración: Autorretrato como pitbull, de Elizam Escobar)


canica uno


el extraviado
estaba bien perdido. yo, un llermansheper
negro completo, de año y medio lo más,
bajando solo por la 174 en dirección a bayamón/
supe que las cosas habían cambiado
cuando me hallé comiendo
las sobras a la vera y bebiendo
del charco negro que se forma
en el borde/
me dan ganas de vomitar de contarlo/
los carros me están pasando pegados/
muchos, y no se ve un alma/
oigo un ruido como de río/
huele a muchas cosas, huele
a cadáver/
voy al trote/ hay algo de mágico en eso.
[ahora mismo magia=miedo]/
llámenme urgencia, ordénenme unas
papitas/ dénme un pitazo aunque sea/
dícese del lamido/
no quiero ni mear/¿qué será esta presión/
¿es este el sujeto de lo mejor que yo tenía
en mente/ ahora lo vengo a conocer/
¿cómo sé que no sueño/ ¿cómo será
cuando llegue, cómo sabré que llegué/
no hay aroma como (el de) la nada cuando asoma
su cohesión/ no hay instinto, ni inocencia/
me eriza el lomo/
siento constantemente como si me llamaran/
el rabo se me vuelve loco por cualquier cosa/
desde lejos se me nota el desamparo,
le ladro al aire, me pego demasiado al
encintado, veo cuando se posan los fantasmas,
me pican lugares que no sabía existían/
se está haciendo de noche, y nada huele a mí/
lo que nunca/ algo me gruñe dentro / los carros pasan como grandes
terrores e iluminan con sus ojos cosas que se
pudieran comer [si las aprendiera a cazar],
pero estoy muy cansado para perseguir nada,
algo me duele que irradia, parece memoria,
algo se me confunde con sed,
algo me pone a la defensiva:
te olía antes, pero podías haber sido cualquier cosa/
estas luces que se acercan con su uáa, me muestran tus
formas y dan brillo a tu mirada/
y yo que pensaba que esto no se podía poner peor/
¿qué hago/ lo que sea ¡tengo que decidir/ ¿no será
un sueño/ algo me dice que siga, ¿voy muy altivo/
yo no creo/ ¿importa lo que creo/
parece que impresioné/
me gruñiste y ladraste pero no te animaste a más/
tengo que tirarme en algún sitio antes de
que me encuentre uno que no dude de lo que
puede hacerme,
y me luce que esta línea blanca
es tan buen sitio como cualquier otro.

viernes, 8 de agosto de 2008

Nagasaki: 9 de agosto de 1945



There were four of us staring out of the window, hypnotized by the cloud of white tower smoke rolling toward us. I shouted to Olivi to get the camera and take some pictures... Gee we better get out of here, that stuff is dangerous... The first thing I had to do was send the strike report-to inform the waiting pulic that the second atomic bomb had been released on the enemy. What a thrill! It was the greatest moment of my army career.

(Del diario de Abe Spitzer, operador de radio del bombardero Bockscar)