domingo, 28 de febrero de 2010

Violencias

El periódico Diálogo, en su edición más reciente (enero-marzo de 2010), publica una documentada serie de artículos sobre el Corredor del Noreste, firmados por Dalila Rodríguez Saavedra. Hay que leerlos. Como debe saberse, el gobernador de Puerto Rico, mediante orden ejecutiva, le abrió la puerta a la destrucción del corredor para construir hoteles en serie, campos de golf sedientos y marinas recoletas. Este acto de violencia es una réplica (o acaso una "replicant") de la violencia imbécil que vive el país en sus esquinas, en sus puntos de drogas, en sus familias.

Cuando la violencia se enseña desde los lugares de autoridad, es difícil conjurarla. No se puede ser pueblo de paz haciendo la guerra en todos los frentes: a la naturaleza, al "enemigo", al vecino. Pero hay más. Aquí se reproduce la violencia cuando se les enseña a los niños que un yate vale más que un pájaro. El yate perecerá, y también el pájaro; pero sólo uno de ellos canta.

Para colmo, la destrucción ni siquiera genera ganancias útiles. Se enriquecen dos o tres imbéciles y el resto quedamos reducidos al desasosiego del nuevo imperativo histórico: such is life. Nos lo merecemos, sólo un animal imbécil destruye su guarida.

El 9 de marzo continúa la vista en el tribunal de Hato Rey en solicitud de un interdicto que detenga, aunque sea para reponernos del golpe, la violencia de la orden ejecutiva. La abogada del “pueblo de Puerto Rico” interrumpió la primera vista con un “tecnicismo”. Da pena esa mujer joven e inconsciente. Por más ambiciosa que sea, nadie le garantizará las credenciales que le autoricen a posar sus callosos pies en uno de los yates albergados en una de las cuarenta marinas clandestinas que poseen los cuarenta ladrones vinculados, como buenos y discretísimos burgueses, a nuestro renglón económico rentable: el tráfico narco.

viernes, 5 de febrero de 2010

El discreto encanto de la burguesía


Anoche volvimos a ver El discreto encanto de la burguesía, casi cuarenta años después: pesadillas y banalidades, violencia y small talk. Me trajo el olor de la muerte. Los golpes militares en Chile y Argentina, los miles de desaparecidos, los mejores jóvenes asesinados. Comparo el volver a verla con el desandar por los caminos de la vida propia que en los campos de Puerto Rico emprendían los agonizantes.

Buñuel destiló esta obra maestra de la crítica venenosa en los tiempos de las dictaduras autóctonas inspiradas desde los centros de poder militar y cultural: los declinantes imperios europeos y el colosal imperio estadounidense. En escena y entredicho quedó el discreto cinismo de esos regímenes totalitarios que todavía, en total impunidad, cosechan sus frutos. Aquí, en Puerto Rico, con todo y “democracia” electoral, estamos resintiendo esas tempestades alimentadas por los vientos de la dependencia, el oportunismo y la cobardía; la "buena vida" despatarrada a la sombra del presupuesto del gobierno colonial.

"Nuestra" burguesía no conocerá la ciencia del buen gobierno, ni será espejo de inteligencia, cultura y moral, pero sí sabe de vinos caros y de relojes carísimos y de colecciones de arte y de joyas espectaculares. ¿Pasarán? Está por verse. Siempre es posible luchar por la libertad y envenenarles los sueños a los burgueses discretos.

martes, 2 de febrero de 2010

El Nuevo Día: de fotos y palabras impropias


Ana Lydia Vega publicó hoy una lúcida columna en El Nuevo Día sobre el "escándalo" de las fotos de los médicos puertorriqueños publicadas en facebook. Me gustó tanto que me "registré" (con dificultades y a regañadientes) en ENDI para comentarla. Me censuraron dos veces el comentario porque según la máquina censora de ENDI el mismo contiene "palabras impropias". Lo copio con la tenue esperanza de que no lo censure Google:

“La lucidez de este escrito de Ana Lydia Vega ilumina un espacio público enmarañado por la desorientación, el oportunismo y la dispersión social. Nada hay que añadir, aunque la entrada en el tema me sugiere un comentario. La sociedad del espectáculo de la cual facebook se nutre y en la cual se sacrifican los espacios de intimidad es madre y espejo de la inconciencia. En esta ocasión expuso la cruda realidad de una profesión, la médica y una condición: la del paciente. En Haití y en Santurce, con grados de diferencia en cuanto a la precariedad, subsisten médico y paciente entre el afán de lucro, el derecho a la salud, la vocación de servir y la impotencia.”

Un premio a quien encuentre la palabra impropia que provocó la censura de ENDI.