jueves, 31 de marzo de 2011

La isla vulnerable: un bochorno nacional


por Marta Aponte Alsina y Frank Vélez Quiñones

Un peligro mortal amenaza a la población de Puerto Rico en su necesidad primaria: la alimentación. La alimentación de los puertorriqueños depende en más de un 80 por ciento de importaciones, que en muchos casos tardan más de un mes en llegar a la Isla desde sus puntos de embarque. Importamos alimentos como el arroz, las habichuelas, el azúcar y hasta la manteca que nos une de más de 50 países, desde Estados Unidos hasta China, Bangladesh, Etiopía y Australia. Esos alimentos nos llegan de cuatro puertos en New Jersey, Florida y Texas, acarreados por cuatro compañías navieras, y entran en Puerto Rico por un solo puerto. La vulnerabilidad de este sistema de producción y distribución es evidente.

La seguridad alimentaria


Estas inquietantes revelaciones se produjeron en la conferencia “Vulnerabilidad de los sistemas de suministros de alimentos de Puerto Rico y sus riesgos”, que ofreció el 24 de marzo la doctora Myrna Comas Pagán, catedrática asociada del Departamento de Economía Agrícola y Sociología Rural de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, como parte de la Sexta Jornada Ambiental de la Asociación Nacional de Derecho Ambiental. Comas Pagán nos mantuvo en vilo por su manera de contar sin dorar la píldora, y por la capacidad de exponer con claridad y contundencia los hallazgos que ha ido acumulando en años de investigaciones laboriosas.

La seguridad alimentaria se define por cuatro factores: disponibilidad de alimentos (de dónde provienen y adónde llegan); accesibilidad de la población a los alimentos (medios); uso de los alimentos; estabilidad de los sistemas de suministros. Puerto Rico carece de seguridad en los cuatro factores. Para medir el grado de vulnerabilidad de una población se toman en cuenta múltiples “variables sociales, políticas, económicas y ambientales que pueden afectar la capacidad de adaptación de la población ante los riesgos”. En nuestro caso la dependencia política y económica se suma a factores como el cambio climático y la fragilidad estratégica de las cadenas de suministros.

Aunque usted no lo crea: historias de terror que escribió la realidad

• Todavía en 1980 se producían en el país más del 40% de los alimentos consumidos. Menos de 30 años más tarde, en 2008 esa cifra ha bajado a un 18%.

• Del 2002 al 2007 se redujeron en más de 16 millones de acres los terrenos agrícolas en Estados Unidos (1.7% de 938,279,056 acres)

. En Puerto Rico la reducción fue de 133,157 cuerdas (19% de 690,687cuerdas).

• Los insumos que utiliza la escasa agricultura industrial –abonos y plaguicidas – son importados.

• Muchos importadores locales no almacenan alimentos en Puerto Rico porque los costos son más altos que en Estados Unidos.

• Estos importadores traen sus productos poco antes de empezar a distribuirlos. Las agencias federales y de Puerto Rico determinan cuándo entran los alimentos.

• El 80% del acarreo de alimentos se hace por vía marítima. El 90% entra por el puerto de San Juan, que cuenta con un solo canal de navegación.

• El 76% de los alimentos que se consumen aquí proviene de Estados Unidos, el 4% de China, el 3% Canadá y un 4% de República Dominicana y Nicaragua. Otros países que exportan a P.R. son Brasil, Ecuador, Costa Rica, y varias naciones del continente africano, entre ellas Egipto, Marruecos y Etiopía.

• Los alimentos provenientes de China y de otros puertos asiáticos tardan 47 días en llegar a Puerto Rico.

• La seguridad alimentaria se ve afectada por factores demográficos y ambientales como la crisis alimentaria mundial, el calentamiento global, y los cambios en patrones de consumo en países de gran crecimiento económico como China y la India.

• Para el 2050 la población del Planeta aumentará de la cifra actual de 7,000, 000 a 9,000, 000 habitantes. Asimismo aumentarán las necesidades alimentarias.

• El 58% de la población de Puerto Rico depende del PAN para comprar alimentos. Con las “ayudas”, el Gobierno Federal subsidia indirectamente a sus agroindustriales.

• En Puerto Rico hay “un mal uso y abuso” de la comida debido a la sobre alimentación y el consumo de comida chatarra.

• No está claramente definida la reserva de alimentos en Puerto Rio en caso de que algún desastre o situación afecte la cadena de distribución. Los importadores locales han mencionado cifras alarmantes. Si se afectara la cadena de suministros, habría en existencia alimentos frescos para tres días y productos enlatados para veinte días.

• El “almacén de comida” el Gobierno seguramente no tiene alimentos para cuatro millones de habitantes.

• No existe una política pública que tome en cuenta el estado precario de esta cadena de distribución de alimentos.

La mixta “criolla” y el cabrito “fresco”


Si algún consumidor de carne ha visto con regocijo en las neveras del supermercado el anuncio “cabrito fresco de Australia”, sepa que lo engañan. Los cortes del tierno animal tardan cerca de sesenta y dos días en llegar de la isla continente a la isla caribeña.


La tradicional mixta criolla es también un fantasma. El arroz y las habichuelas, así como el 62.53% de la carne de pollo, son importados. Sólo los plátanos de los tostones se cultivan en buena medida aquí.


El cabrito que nos llega es cadáver viejo. La mixta que devoramos es importada.

Un bochorno nacional


Que los puertorriqueños no hayamos sido capaces de adoptar una política eficaz de seguridad alimentaria es, según la atinada expresión de uno de los asistentes a la conferencia, un bochorno nacional. Los suministros de alimentos están totalmente sujetos a decisiones y variables externas. Una inundación en Australia sube el precio del arroz; una guerra en Libia produce aumentos en el precio del petróleo y, en consecuencia indirecta, un alza en el precio del corned beef.


A esto se suman la inconsciencia de los ciudadanos y la torpeza de los políticos. El manejo adecuado de la tierra y los ciclos de la agricultura sustentable transcurren al ritmo de la naturaleza. Ese ritmo no coincide con los ciclos cortos y los intereses de la política partidista electoral. También alarma la falta de consciencia histórica de la población sobre el peligro de una hambruna y sobre una alimentación saludable. Durante la Segunda Guerra Mundial, según un estudio realizado por el historiador José Bolívar Fresneda, el país producía 60 por ciento de los alimentos, pero importaba el bacalao y otros artículos de consumo. La hambruna provocada por el hundimiento de barcos por los submarinos alemanes fue terrible. Ahora, que producimos mucho menos, y la población no recibe orientación sobre el tema y no hay voluntad política para tratarlo en profundidad, los efectos de cualquier incidente externo –desde una catástrofe natural en cualquiera de los puntos de producción y embarque, hasta un accidente en los muelles de Jacksonville, o un huracán devastador– serían catastróficos.


Estrategias


Aunque es imposible exagerar la gravedad de la situación, en tiempos difíciles se hace más fácil comunicar verdades. Cualquier ciudadano que haya visto el alza de los precios entenderá que no peligra tan solo el futuro de sus hijos, sino el presente de todos.


La doctora Comas Pagán sugirió una iniciativa nacional de seguridad alimentaria y varias estrategias urgentes. El Gobierno, las empresas privadas y los ciudadanos tenemos la obligación de adoptar una política de seguridad alimentaria. Como parte de esa política es imprescindible definir la reserva alimentaria para Puerto Rico y constituirla. Otra acción impostergable es aumentar la productividad agrícola del país y motivar a los agricultores. En ese sector la agricultura orgánica ecológica debe jugar un papel fundamental. A la Universidad de Puerto Rico y otros centros de investigación les corresponde promover las investigaciones en seguridad alimentaria y las empresas agrícolas “resilientes” y sustentables. Todo esto será imposible sin una ciudadanía consciente y bien informada.

“Comer es un acto agrícola”


Parte del trabajo de la investigadora, que además de intelectual especialista en economía y comercio internacional y maestra es también agricultora, consiste en la información al público. Ya hay cientos de personas que han tomado sus seminarios. Todo su trabajo está en la Internet para quien quiera usarlo, incluso la conferencia de donde proceden los datos de este artículo. Para acceder a la conferencia en “power point” ver la página del Programa de Economía Agrícola: http://academico.uprm.edu/mcomas Si ese enlace está roto, copiar en el buscador de Google las palabras “Comer es un acto agrícola”. Los teléfonos del Departamento de Economía Agrícola y Sociología Rural del RUM: (787) 832-4040 Ext. 2471, 3860, 3592. La dirección electrónica de la Dra. Comas: myrna.comas@upr.edu Para ver el programa de la Jornada Ambiental de ANDA, Agricultura Ecológica, Soberanía Alimentaria y Políticas Públicas para un Puerto Rico Sustentable. que finalizará el 7 de abril: http://andaestudiantil.tumblr.com/