miércoles, 3 de agosto de 2011

Margó lee a Beatriz







(Margarita Iguina, gran lectora, nos envía esta reseña de un libro ya comentado en Angélica furiosa: las ciudades de Lucía, de Beatriz Navia Antezana.)


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por Margarita Iguina Bravo


"No soy de aquí, ni soy de allá".
Facundo Cabral




Las ciudades de Lucía de la escritora Beatriz Navia Antezana es una novela que atrapa al lector desde los comienzos del libro. Dos características principales son fáciles de detectar a medida que se continúa con la lectura: el delineamiento de los personajes principales, nieta y abuela, como el ensamblaje de su estructura como si fuera un trabajo arquitectónico con un diseño donde se incorporan los saltos temporales junto a las idas y venidas entre San Juan, PR y La Paz, Bolivia.

Los datos se presentan como si fueran hilos o fotografías para completar un cuadro. Sin haber visitado Bolivia, la contemplas por la capacidad de la autora de descripción en detalle de los paisajes del altiplano: El Illimani, El Alto, Charazani, La Paz, junto a la variedad de modismos al hablar en español urbano, coloquial, familiar, quechua y aymara. Además, Navia borda la narración utilizando un lenguaje erudito, lírico con símiles y metáforas originales.



El conflicto comienza en San Juan. Una modalidad del tema literario el ubi sunt es reconocible en el texto en los inicios de la obra. Ubi sunt, ¿dónde está? ¿Dónde está aquello que fue? Y como si fuera una especie de telemaquia, una búsqueda del pasado en este caso datos sobre la vida de una abuela en lugar del padre, su vida se paraliza y sale al encuentro de una verdad.

Acostumbrada a una vida adulta en un exilio involuntario sin nostalgias ni sobresaltos hasta que un día, en el momento menos esperado aparece una foto, olvidada o ignorada, se da cuenta de que esa persona ya no existe. Comienza entonces la vuelta a los orígenes en busca de contestaciones a las preguntas que luego del enfrentamiento llueven a raudales y cambia su vida.
¿Qué insatisfacción de la existencia la lleva a esos comienzos? En la búsqueda reconstruye la historia de una abuela con características muy adelantadas en una sociedad machista durante el primer cuarto de siglo 20. A la misma vez recuenta la vida de la nieta y la de la familia inmediata en momentos críticos de incertidumbre social y política de Bolivia.

Sin embargo, es a través de un encuentro que podríamos llamar místico con personajes que se formaron junto con cada célula del altiplano que se enfrenta a una filosofía de vida que cambia su perspectiva.

Termina la obra con un ritual efectuado por una especie de chamán creyente de una divinidad protectora de los pueblos andinos, Pachamama, donde le transmite a la protagonista una enseñanza que hace de la novela una pieza admirable. Yéndote te quedas, quedándote te vas. Siempre va a ser la misma aunque viva en diferentes lugares. Su esencia no va a cambiar. Tiene que disfrutar lo que le tocó vivir. Solo tiene que estar en paz con ella y con su entorno.

Colofón

Quiero añadir que como obra literaria además de la belleza de la palabra utilizada y todos los recursos para desarrollar la misma, presenta una filosofía de vida que se extrae al finalizar la obra y que puede aplicarse en el aspecto personal y familiar tanto como en la relación con los pueblos. Aunque esto no haya sido el propósito principal al escribirla.

Luego de conocer la historia del país hay que tratar de hacer lo mejor posible con los elementos que tenemos a la mano para adelantar como pueblo y como personas sin estar continuamente lamentándonos y rebelándonos por lo que pudo haber sido. Hablo en esta ocasión de la Isla.

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