domingo, 19 de julio de 2009

Puerto Rico: el corazón abierto


El sastrecillo valiente del folklore mataba siete moscas de un solo golpe. Un cirujano puertorriqueño, especialista en intervenciones de corazón abierto, opera cuatro pacientes en un solo día. Muchos médicos han abandonado el país y él se ha quedado defendiendo la plaza. Su técnica es asombrosa. Ciertos filósofos afirmaban que el cuerpo es una máquina. El médico, sin ser adicto a la filosofía, ha perfeccionado en el quirófano la técnica de ensamblaje de automóviles inventada hace más de un siglo por Henry Ford. Mientras el cuarto paciente asimila la anestesia, el tercero se prepara para la incisión perfecta, el segundo muere a causa de una obstrucción intestinal y el primero comienza a recuperarse. Es tan veloz la figura del médico que a veces no se sabe dónde está, pero su asistente siempre se encuentra en una de las cuatro salas o a la salida, entregando facturas a los parientes de los enfermos.

1 comentario:

Liz dijo...

Me acabo de desternillar de la risa, Marta. Asombrosa la forma en que sacaste la inspiración para reconstruir una de las narraciones que se hicieron ayer. ¡Me encantó!