domingo, 27 de noviembre de 2016

Francis Dumaresq





 Para Richard Rosa

Los varones bostonianos de buenas familias y rentas modestas se formaban como abogados, contables, médicos o ingenieros. Los varones bostonianos de buenas familias herederos de grandes capitales no tenían la obligación de llevar libros de contabilidad ni expedientes legales. La idea de la buena familia como refugio del varón bostoniano abrumado por el turbulento mundo de los negocios es de Henry James. O quizás no, pero la leí en un libro suyo.
Francis Dumaresq se graduó de abogado en 1875. Es poco lo que sobre él se divulga en el primer informe de su grupo de ex alumnos de la Universidad de Harvard. “Spent some time abroad after graduation; engaged in mercantile pursuits at present in Boston.” Otros condiscípulos ya se habían distinguido más que Francis, entre ellos Jesse Walter Fewkes. Doctorado en 1877, Fewkes estudió zoología en Leipzig, y fue aprendiz de investigador de campo bajo la dirección de Alexander Agassiz en Cayo Hueso y las Bermudas. Formó parte del conjunto de estudiosos que arribaron a la isla poco tiempo después de las tropas invasoras. En 1907 publicó  un estudio fundacional: Aborigines of Porto Rico and Neighboring Islands.
En los primeros informes de la clase de 1875, las necrologías de los estudiantes prematuramente fallecidos ofrecen más detalles que las noticias de los vivos comunes. El anuario los embalsama en un compás de juventud eterna, diezmados en la flor de la edad por enfermedades pavorosamente contagiosas: pleuresía, tuberculosis, fiebre gástrica.
En algún informe se comparan los jóvenes de la clase de Dumaresq con alumnos de otras clases, no ya por sus ejecutorias académicas sino a partir de rasgos antropométricos: las estaturas – la altura promedio 5 pies y 7.6 pulgadas; el alumno más bajo medía 5.2,  el más alto 6.327– las magnitudes de bíceps y tórax. No hay marcadas diferencias entre los indicadores corporales de la clase de 1875 y las cifras de clases de años anteriores. 
Dumaresq obtuvo un segundo premio en oratoria. A sus datos se suma una dirección postal: al cuidado de Mr. Henry W. Nelson, City Exchange, Boston. 
En 1905 se publicó el octavo informe de la clase. Al fin, valga la redundancia, la vida de Dumaresq se cuenta en sus páginas con los pormenores propios del género necrológico: 
"Hijo del capitán Phillip y de Margaretta (De Blois) Dumaresq, nació en Roxbury, Mass., el 19 de julio de 1854. 
Se preparó para su ingreso en Harvard en la escuela latina de Boston. Después de la graduación y un viaje al extranjero, se hizo hombre de negocios en Boston, siendo al momento de su muerte un miembro de la firma de DeFord & Co. La empresa comercializaba azúcar sin refinar. Cuando Puerto Rico se adhirió (sic) a los Estados Unidos, la firma estableció una gran plantación y una central (Aguirre) para extraer el azúcar de la caña cultivada en la plantación y en terrenos circundantes. También estableció oficinas bancarias en San Juan y Ponce, y fue nombrada Agente Fiscal del Gobierno de Estados Unidos en la isla.
Quebrantada su salud, Dumaresq se sometió a una operación quirúrgica en octubre de 1901. La operación como tal tuvo éxito, pero no dio con las causas de su enfermedad. Debilitado, aunque sin experimentar grandes sufrimientos físicos, murió en Brookline, Massachusetts, el 23 de febrero de 1902. En 1905 se instaló un vitral en su memoria en el presbiterio de la Iglesia Episcopal en San Juan, Puerto Rico, costeado por sus compañeros de clase y otros amigos.”
(Brevísimo pasaje de la novela que escribo sobre la PR 3 y la central Aguirre.)

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