martes, 28 de agosto de 2012

Luis Fortuño Burset, novela por entregas, capítulo 8

 
Tweets from the Convention

By Lucé

Sharon Day, tiene buenas joyas y las uñas hechas. Debe ser medio cubana. No es por nada pero en Estados Unidos como que las mujeres descuidan su apariencia.
Yo feminista ni loca. ¿Ponerme al nivel de esas marimachas? Never in your life baby.  

Esta convención está más muerta que el Caparra Country Club. Imagínate uno de los caballeros de Colón infartó en la ceremonia de apertura. La música es bien fo. ¡Una sosera! El pianista se da un parecido al actor que hace de Frankenstein. Un down, nena. No sé en qué estilo tocan. A Luis le encanta, pero tú sabes que lo del son los valses de patinadores y el slow rock.

Reince Priebus es de buena familia, eso sin duda, y con un delivery que me recuerda al de Luis. Mario Rubio viene de un origen humilde, pero decente, aunque tiene un acentito cuando habla inglés y se parece al bocón que es presidente de Ecuador.

Paul Ryan es un muñeco, bien good looking, envídiame. Me invitó a visitar unos establos termales que construyó en el patio de su mansión, sí, imagínate, establos en Wisconsin.

Me voy a preparar para esta noche, aquí el clima es húmedo y más con la tormentita esa, tengo el pelo en total collapse.

Ann Romney is a lady. Hay quien dice que nos parecemos y yo siempre respondo que soy única, ja. Pero le di la razón cuando me comentó que Mitt y Luis se dan un airecito. En qué le pregunté. No sé, dijo ella, se queda pensando. Quizás en sus gustos.
A Luigi le gustan las ensaladas, igual que a mí, y las frutas: las manzanas, las peras,  las cerezas.
 
A Mitt no lo obligues a comer yerba, dijo Ann, dale filetes y hamburguers y hot dogs, esa comida que te pone carne en las costillas.
Well lets not think about it.

Sí, tienen ese je ne sai quoi, le dije y ella se me quedó mirando.  Y me comentó lo que ninguna feminista jamás entenderá.  Our men are certainly  special, pero qué serían sin nosotras, ¿verdad Lu?

lunes, 27 de agosto de 2012

Luis Fortuño Burset, novela por entregas, capítulo 7



Relaciono a Patricia Highsmith con el noble sentimiento de la venganza y un humor crudelísimo, venenos que la acreditan como la escritora que es, más noble y sabrosa que un chavo de pan en ayunas. En cambio, haber nacido en Puerto Rico y ser estadista radical (ER) apunta a la superación de brumas morales de todo tipo, desde la ingenuidad de los santos inocentes y el sentimentalismo charro y chabacano del plebeyo adicto a Miss Universe y los campeonatos de boxeo, hasta el noble deseo de venganza de muchos intelectuales que detestan el insularismo y se destetan continuamente de él con inagotable ferocidad. La literatura de patrañas y enredos les viene como trago de ron a galillo de alcohólico a ciertos colaboradores delirantes de la sicalíptica secta de los ER. Característico es el siguiente documento, enviado a Marcos Rodríguez-Ema y Pujadas a La Fortaleza, Porto Rico, con factura acompañante: for services rendered in the unholy pursuit of the radical statehooding imagination.

Carta al candidato vicepresidencial Paul Ryan:

De acuerdo, es hora ya, let us solve the Puerto Rican question. El caos de las finanzas de la Nación, o sea, la necesidad de conjurar el déficit en el gasto público nos da un timing poco menos que perfecto para salir de the can of worms and burundanguesque jam that is Puerto Rico (e.g. the embarrassing Desfile Puertorriqueño en New York City). The final solution is actually quite simple:

 En la isla solo quedan tres millones y medio de habitantes; it´s now or never

 Salir de la mitad envejeciente de la población (the aging population over sixty years old) sin violencia, repartiéndolos equitativamente entre los estados de Alaska, Montana, Mississippi y dos o tres más

 Vender la isla, o sea, privatize it. Recommend Mr. Sheldon Adelson as a likely buyer. This should take care of a couple of bills and help square the budget

 Armar hasta los dientes a los independentistas y nacionalistas que insistan en quedarse en ese peñón contaminado

 Auspiciar un reality show kinda gotcha tourism, con turistas armados que salgan a la caza de los insurgentes ídem, concentrados en parques temáticos (Puerto Rican culture has actually been a theme park exhibitionist affair for some years now, and the island is undeniably an ectopic, mutant, insular frontier of the mainland latino-based community)

 A los narcotraficantes, tiradores y demás experimentados mercenarios, se les ofrecerían empleos well-paid en compañías serias, como Blackwater, cosa de bring the boys in Afghanistan home sin poner en peligro la importante industria de la guerra y sus spin-off actividades industriales, horizontal y verticalmente integradas

 The plan is user-friendly, direct and waterboarding tight

Copy: Mr. Timothy Geithner, Democratic National Convention

"Hay que ser fregaos, a estos estadistas radicales, comunistas conversos, y expelús habría que sacarlos a patadas de la Nación", vociferó Rodríguez-Ema Pujadas. "Ni una idea original, y el diseño de los slides en power point es un asco, ¿quién lo hizo, una fregona?"

Patricia Highsmith hubiera escrito el cuento de la cacería, añadiéndole personajes: hamsters carnívoros, a Fortuño en el papel de Mitt Romney, y a don Marcos en el rol de la madre del guapísimo Paul Ryan.

sábado, 25 de agosto de 2012

Erótica decimonónica


Abelardo Morales Ferrer (1864-1894) nació en Caguas, estudió en Barcelona, murió en Suiza. Fue médico, tuberculoso, joven, escritor brillante. Publicó una novela, compiló una bibliografía de libros puertorriqueños y escribió “Las ligas de Carmen”, un cuento erótico sentimental con vistas de la ciudad, la pobreza prostituida y una escena de alcoba:
“Se levantó cautelosa, y yo la seguí hasta la alcoba. Al tiempo de entrar me dijo:

– ¿No abusarás, eh…?
–No, no abusaré–repliqué candorosamente.

En el fondo, el lecho vestido con pobreza se perdía en una semioscuridad tentadora. Carmen se sentó en el borde y yo a su lado, absorbiendo los perfumes irritantes de su cuerpo, fui alzando poco a poco el túnico, las enaguas, y después la camisa que por lo corta apenas tapaba las rodillas. Las piernas mórbidas e irreprochables surgieron de aquella confusión de telas blancas. Yo estiré con mano insegura las medias por encima de las rodillas y, abrazando el muslo, coloqué las ligas que resaltaban sobre el fondo oscuro como dos anillos de plata.
–¿Ya está? –me dijo ella temblorosamente.

–Sí, ya está, ya ves que no he abusado.
Carmen me miró con fijeza y, saltando del lecho, se dirigió hacia el comedor.  Yo la seguí de nuevo, sin desplegar los labios.”

El Buscapié, San Juan, Puerto Rico, 10 de mayo de 1891.