sábado, 8 de mayo de 2010

En la memoria de los elefantes: un libro de Mara Pastor



El libro se llama Candada por error y lo publicó Atarraya Cartonera en 2009, en Puerto Rico. Gracias a Mara Pastor por aceptar la invitación de la bruja Angélica.



la deliberada creación del error, Anne Carson


El otro día nos volvimos a ignorar

con indiferencia

como si nunca nos hubiéramos


hablado dragones torcidos al borde

de la cama y sus fogatas.


Desconfiar de mí me cansa más que salir

a la calle, que ir a la yoga, que hacer

el amor y llegar a morir en el intento.


Llevo tantos días encerrada

que el buzón abandonó a "Buenas noticias"

y mi bicicleta se ha olvidado de las flores

que prometí engancharle en el manubrio

todas las mañanas. La literatura


me ha podrido la vida que soñé de niña

y le ha hecho una casa sin ventanas,

la literatura me tiene de rehén mirando

hacia la casa, lamentándome.



Te quiero porque te gustan

las imperfecciones


Un lunar tan grande

como el cráter de un desierto rojo.

La carencia de una morusa

misteriosa y espía.

Las encías, las grietas

en mi ceño, las órdenes

interminables como el calor

que entra por la ventana

con el ruido de los trabajadores.



Te envié una carta


Sé que se tardará un poco en llegarte,

pero me parece un buen remedio

para la impaciencia.

Hacía mucho que no escribía a mano.


Seré breve. El futuro es pensar como se escribe,

y me has acompañado aunque no lo parezca, hemos ido juntos


adonde me ha llevado la palabra.



La memoria igual que el amor


Mi abuela tenía un biombo grande.

Indio. Comprado a unos chinos

en una tienda de la capital.

Nosotras nos sentábamos

en el balcón todas las tardes

a saludar vecinas que salían de la parroquia

en frente de la casa. Yo miraba

los elefantes en el biombo y a las señoras.


Un día mi hermana heredó

el biombo, los elefantes.

Los puso de cabecera en la cama.


Otro día tú y yo hicimos el amor junto al biombo

mientras mi hermana estaba en la India

visitando a su primer amor que no veía

hacía siete años.


Todo como si flotáramos desde entonces

en la memoria de los elefantes.





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